20 nov. 2012

Quiero acordarme siempre



Un día escuché a alguien decir que no hay razones para un recuerdo... que aparece sin más. Los recuerdos bonitos aparecen en cualquier momento y te hacen sonreír y aunque pertenezcan al pasado son como un soplo de aire fresco, ¿no? Porque te impulsan a seguir viviendo para ir acumulando experiencias al menos igual de especiales que las anteriores. Pero lo de los recuerdos dolorosos es otra cosa. Y según esa frase que oí no recuerdo dónde, no hay explicaciones para la aparición estelar de un mal recuerdo. Vamos, que se supone que de repente en el momento más insospechado, algo que creías completamente enterrado, emerge de la nada..
No sé, quizás es que sí que hay razones para un recuerdo. Tal vez es que no estaba tan enterrado como creíamos... o será que es muy difícil echar tierra encima de algo que nos ha dolido demasiado. Pero lo peor de la vuelta aunque sea instantánea de este tipo de recuerdos es que una no puede evitar preguntarse una y otra vez la razón de su vuelta. Las cosas pasaron y el dolor pasó pero queda el resentimiento, la rabia y la impotencia. Porque ver cómo las cosas cambian radicalmente crea una impotencia un tanto angustiosa. De la noche a la mañana cuesta asimilar cualquier tipo de cambio, es lógico y normal. Y cuesta adaptarse y seguir con una sonrisa, como si todo fuese igual. Pero bueno, la vida no se basa sólo en luchar por lo que uno quiere y considera justo... también hay veces en las que aguantarse es lo que toca. Aguantar la situación, el cambio, la nueva dirección, y el nuevo camino que debes tomar. Y pasa el tiempo y a la vez, empiezas a comprender que todo fue mejor así y que lo que creías que sería perfecto para ti, tal vez no lo hubiese sido. Entonces llegas a un punto en el que sientes que todo ha cambiado. Y es así. Y recuerdas momentos, pero desde la lejanía y con la mente mucho más fría. Y sonríes, te sientes orgullosísima de ti misma y descubres que tomaste la mejor de las soluciones. Y que si los recuerdos vuelven a visitarte de vez en cuando es porque forman parte de tu vida, de tu trayectoria, de tu camino por el mundo... pero eso no quiere decir que no lo hayas superado, al contrario, lo has hecho con creces y es eso lo que te permite verlo todo con distancia y serenidad. Y sonríes porque lo mejor de los recuerdos que te transportan a momentos malos es que te hacen ver que has sido capaz de conseguir dejar atrás una parte de tu vida en el momento preciso y que eso, a la larga, ha sido lo mejor para ti. Y ahí es cuando te das cuenta de que ese instante que se pasa por tu cabeza no representa nada más que algo que acabó, y que los recuerdos, son solo recuerdos.

19 nov. 2012

Con pequeños gestos

Los amigos no se hacen por quedar un día, ni por sonreír, la amistad es algo que vamos ganándonos día a día, como la confianza, y tu te has ganado la mía, a base de momentos, ya sean buenos o malos, de risas o tristes. Todos esos momentos se han ido convirtiendo en recuerdos, y recuerdos nuestros tengo para aburrir. 

8 nov. 2012

Unas veces se pierde y otras se gana

Dicen que toda historia tiene un principio y un final. Quizás esperamos demasiado de las personas, de las palabras, de los momentos, quizás esperamos demasiado de la vida y creo que es por eso, que, al ver que nada sale como nosotros esperamos, nos decepcionamos. Pero no por ello, nos tenemos que rendirnos. Puede que eso nos sirva de propósito para algo, un aviso, una lección y así continuamente para que aprendas que la vida está llena de pros y contras, que las cosas no siempre salen como uno espera, que los humanos no somos perfectos, y que no por caernos no nos tenemos que volver a levantar, y que la vida está llena de obstáculos. Habrá personas que nos ayudarán a superarlos. Tampoco hay que ver las cosas negativas, ni anticiparse a todo, ni rechazarlo, ni cogerle miedo, simplemente hay que tener paciencia, porque la vida es muy larga y te enfrentarás a situaciones mucho más difíciles de afrontar, pero que te harán entender que quien no arriesga no gana, y que unas veces se pierde y otras se gana.

28 sept. 2012

Recuérdame

“Todo lo que hagas en la vida será insignificante, pero es muy importante que lo hagas porque nadie más lo hará. Como cuando alguien entra en tu vida y una parte de ti dice: No estás minimamente preparado para esto; pero la otra parte dice: hazla tuya para siempre.”

26 sept. 2012

Eres la hermana que se olvidaron darme

Somos como un rompecabezas de más de medio millón de piezas. Durante toda nuestra vida nos dedicamos a pasar muchos momentos juntas, lo que simboliza cada pieza del puzzle. Poco a poco, vamos dándole sentido a todo esto. Creemos que es lo suficiente grande y fuerte, pero en realidad no es ni la mitad de lo que nos queda. Todavía es muy pronto para decir que lo hemos terminado, es más, acaba de comenzar. Por eso digo que a pesar de los enfados, desacuerdos, tonterías y equivocaciones tenemos algo muy fuerte que nos une, y que nos hace acercarnos todavía más. Porque lo que tenemos hoy es muy difícil de conseguir, y por muy cabezotas que seamos, sé que somos incapaces de tirarlo todo por la borda. Porque si yo se que tú eres, y tu sabes que soy yo, ¿quien va a saber quien soy cuando tú no estés? 

20 abr. 2012

No todo está tan mal

Es probable que te encuentres con uno de esos días en los que no le encuentras sentido a nada. Puede que no te guste lo que haces, lo que tienes, lo que no tienes… Muchas veces nos torturamos pensando en cosas que verdaderamente no merecen la pena, y nos creemos las personas menos afortunadas del mundo. A veces es mejor mirar a nuestro alrededor con otros ojos, y sonreír, porque no todo está tan mal al fin y al cabo, hay gente que está en peores circunstancias. No pasa nada por sentirse mal algún día, ya vendrán otros mejores. Y no pasa nada por perder una oportunidad que creíamos la última. Porque siempre, siempre, aparece una segunda cuando menos lo esperábamos. 

29 mar. 2012

La vida es ahora

Porque me he dado cuenta que no vale la pena darle importancia a las cosas que no la tienen. La vida es ahora, no ayer ni mañana. Nos creemos muy sabios, pensamos que todo lo sabemos. Pero aun nos quedan muchos errores por cometer, demasiadas lecciones por aprender. Tropezaremos hasta que nos sangren las heridas, pero luego todas terminan por cicatrizar. El tiempo es una tirita que junta los pedacitos que quedan de aquello que has sido, y que quizá nunca volverás a ser. Crecemos, maduramos. Solo que no siempre al ritmo necesario. Cada problema, cada obstáculo parece un mundo que nos impide tener lo que queremos, hacer lo que queremos. Aunque si algo he aprendido, por poquito que sea, es que hundirse realmente no sirve de nada. Las cicatrices no son malas, nos recuerdan las equivocaciones que hemos tenido, las caídas y las lecciones aprendidas. Pero también que aquello por lo que luchamos fue real, que las metas no siempre se consiguen pero son necesarias. Yo estoy llena de pequeñas cicatrices. Y la verdad es que estoy orgullosa de todas y cada una de ellas.